¿Qué es la homeopatía?
La homeopatía fue inventada por Samuel Hahnemann hace más de 200 años. Está basada en la idea de que “lo similar cura lo similar”: si una sustancia causa síntomas de enfermedad en personas sanas, curará a personas enfermas que presenten esos mismos síntomas.
La experiencia de una consulta homeopática es muy diferente a la que experimentas en una consulta convencional. La sesión es larga, más de una hora en muchos casos, y va más allá de una fría conversación sobre síntomas concretos. El homeópata se preocupa por tu vida, tus hábitos, tu nivel de estrés… Está demostrado que este proceso tiene beneficios clínicos concretos, ya que se orienta el tratamiento en curar el origen de la enfermedad que siempre es un estado emocional.
Beneficios de la homeopatía
Un prinipio básico del código ético médico es “primero, no hagas daño“, algo que la homeopatía cumple. No podemos decir lo mismo de la medicina moderna.
Al hablar del concepto de antifrágil, vimos que la medicina convencional es peligrosa pasado un punto. Un punto que hemos cruzado hace tiempo. Los procedimientos médicos son ya la tercera causa de mortalidad en países desarrollado. Muchos fármacos y cirugías son innecesarios, y generan más daño del que previenen.
Las personas mayores polimedicadas reducen su mortalidad al dejar los fármacos, como explica en este articulo.
Si añades además una sesión de terapia (homeopatía es una opción) con alguien que te pregunta por tu vida y muestra preocupación por ti, la mejora seguramente sería todavía mayor.
Evidentemente lo primero es mucho más lucrativo que lo segundo.
La medicina moderna no sólo tiene importantes riesgos, es mucho menos científica de lo que la gente piensa.
Medicina convencional ¿basada en evidencia?
Creer en los principios dogmáticos de la homeopatía es igual de irracional que creer que todo lo que propone tu médico está basado en buena ciencia. El British Medical Journal concluye lo siguiente después de analizar la evidencia científica de más de 3.000 tratamientos convencionales:
- Sólo el 11% de los tratamientos son beneficiosos con casi total seguridad.
- El 24% tiene probabilidades elevadas de ser beneficioso.
- El 7% aporta beneficios, pero también riesgos (quizá el remedio es peor que la enfermedad).
- El 5% tiene pocas posibilidades de ser beneficioso.
- El 3% es con alta probabilidad inefectivo o directamente peligroso.
¿Y qué pasa con el 50% restante? Básicamente no hay evidencia en un sentido u otro. Se realizan por consenso o tradición. Números similares obtiene esta otra revisión. Un artículo reciente del British Medical Journal se titula precisamente “La Medicina basada en Evidencia está Rota“, refiriéndose a los enormes intereses económicos que sesgan la investigación científica y las recomendaciones médicas.
En resumen, cuando te sometes a un tratamiento médico o tomas un fármaco, hay una probabilidad elevada de que no sirva para nada o que sea directamente perjudicial.
Por supuesto esto no convierte a la medicina convencional en peligrosa y a la homeopatía en inocente.
Dra. María de Jesús Islas Padilla
mary-jesus-islas@hotmail.com




